| S.XVI
Y XVII
Los enfrentamientos entre esta importante
familia y los 7 agüenses no cesaron, porque estos
aristócratas se negaban a respetar las franquicias
y libertades de los moradores de Siete Aguas, produciéndose
por este motivo innumerables pleitos, conflictos y revueltas,
como la de 1626.
S.XVIII
Sufrió también la Guerra
de Sucesión (1705-1715), siendo expoliada tanto
por los carlinos (1706) como por los borbónicos
(1707). No obstante, al acabar la contienda fue recompensada
por su lealtad a la causa borbónica, reconociéndole
FElipe V sus fueros propios. Nutridas partidas de Migueletes
actuaron por sus sierras. El año 1769 los vecinos
arrasaron la Venta de las Casillas porque hacía
competencia al mesón municipal. Desde entonces
pasó a llamarse Venta Quemada. Entre 1779 y 1780
se construyó el puente de piedra que hay a la entrada
de la población, que antes era de madera. Y entre
1780 y 1794 se erigió la nueva iglesia sobre el
solar que antes ocupaba el arco del candilejo, la torre
de defensa y la casa de Felipe Zahonero. La vieja Iglesia,
antes mezquita, situada al lado de la actual y pegada
al palacete de los Menaguerra se convirtió en cárcel.
También por estas fechas se amojonó su término,
tras décadas de pleitos con Requena y Buñol.
Fue esta centuria la más próspera del municipio,
que sextuplicó su población en 80 años
(1714-1794), debido sobretodo a la mejora de las condiciones
de vida que propició la implantación de
la vid.
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