Tras la caída
de los visigodos, fueron los musulmanes los que se aposentaron
en Siete Aguas. Doña Jimena y su escolta pasaron
aquí una noche del año 1102, mientras
se retiraban hacia Castilla con los restos mortales
del Cid. El año 1260 el rey Jaime I expulsó
a los moros y concedió Carta Puebla a 30 repobladores
cristianos y sus respectivas familias. Por su situación
estratégica (frontera del Reino de Valencia)
otorgó a sus habitantes cuantiosos privilegios
para que le fuesen fieles, máxime cuando hacia
poniente estaba Requena (Castilla) y por levante la
Hoya, con Buñol, Yátova, Macastre y Alborache,
lugares casi exclusivamente poblados por sarracenos
hasta el año 1609. Asimismo, situó aquí
la aduana.
Padeció las consecuencias de
las guerras medievales entre la Corona de Aragón
y Castilla, siendo asediada y saqueada en varias ocasiones
(como en 1356). También durante el s.XIII y XIV
se fundó un hospital de peregrinos (clausurado
el 1830). Perteneció también a la Casa
de los Condes de Urgell hasta el año 1413. En
1425 Alfonso V el magnánimo la vendió
a Berenguer Mercader, primer barón de Buñol
y su comarca. De esta época data la inscripción
gótica que se conserva en la iglesia y la cruz
de la glorieta.